Es como impulsarse con el movimiento-baile al lanzar una bala en el círculo de arena.
que el libro se destiña por completo, se deshaga con la sal, con agua dulce río abajo.
Aquello no es metafórico y lo que me importa es el onírico hecho de que el libro sea devuelto después de vagar por la niebla y retornar en blanco.
Un lanzamiento siempre es metafórico, porque luego de las presentaciones y aplausos el libro queda a la deriva y nunca más sabemos de él, solo en los ojos de lectores imaginarios.
Es la muerte de la acción de haber escrito alguna vez con el pensamiento a rabiar en éxtasis o en paz.
Podría ser lanzado al viento, donde el aire devuelve los objetos como meteoritos contra alguna región volcánica. Lanzado al fuego. lanzado a los elementos.
Libro al agua es la última opción de ver el mar desde mi paso al retroceso de la marea. al origen quizás de ese útero acuoso de nuestra vida.
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