lunes, 31 de octubre de 2011

historia y testimonio

El paseo a comprar Philip Morris, la alternativa para adictos pobres, me hace vagabundear de nuevo fuera de mi cápsula espacial donde habito hoy.
Pareciera que esto fuera un diario, no una demostración de cuanto sé de poesía o de cuando el duende, musa y ángel de García Lorca aparece a darme alunizajes certeros, a veces.

Estos días he leído la historia de la dictadura y sus intrincados caminos de inteligencia. El libro histórico de Mónica Echeverría: " Krassnoff, arrastrado por su destino" es desoladora, cargada de un pasado potentemente nazi que merece una película para delatarlo doblemente como el peor asesino y torturador de " nuestra" dictadura.

Terminé odiando un poco a la D.C por ser la clase oligárquica que le siguió el amen a la barbarie para obtener perdón y olvido.
Leí sobre la flaca Alejandra, el pasado socialista de Romo. Testimonios que nunca dejaré de oír

El cielo, este cielo de estrella y sangre siempre ha tenido un firmamento de voces y gemidos que aun trashuman en su dolor.

Todos los nombres, chapas y operativos de "inteligencia" han pasado por mis ojos.

Yo tenía 5 y vivía en Temuco, mi padre fue relegado y castigado en Loncoche, siendo médico, sin poder salir de una posta vacía. Los años siguientes viví el horror paseándome con compañeros de juegos en terrenos eriazos, donde cualquiera podía estar enterrado bajo mi niñez y adolescencia.
Tanques, autos azules, hombres con camisas y lentes oscuros, metralletas la vista, estudiantes desaparecidos, la resistencia sangrienta, calles que recorría siendo niña para ver los ojos de zombies que ya no podían mutar a la sonrisa.

He leído, y seguiré leyendo, la historia de mi dictadura para no contar ni creer jamás, bajo esta mentira enterrada y descubierta, en un Estado perverso y amnésico.

Chain Around My Leg — Woody Guthrie

domingo, 30 de octubre de 2011

breve

Breves son las enredaderas que sobresalen de un acantilado. breve también el sonido boca afuera.
breve mi café de mañana, mi neurosis de cigarros, los remedios y sus cajitas con nombres divertidos: " Subelan, "Síndolo" y etc.

Breve el momento de mis ideas, por ejemplo correr y girar sola en una playa, con gaviotas y esos pájaros raros de la costa que dan pequeños saltos y luego sentarme a limpiar la arena de los pies en la torre salvavidas.

Breve el momento extenso de olvidarme de esta imaginación y situarme aquí, mirando como dos hombres, frente a una iglesia de barrio alto se disputan un Audi que un parroquiano dejó para asear.

Breve el golpe, breve el otro de vuelta, breve la sonrisa cuando les digo " no peleen", como a niños. breve la muerte de uno de ellos bajo un camión. breve la sangre que se congela en la costra de asfalto. breve mi pánico, breve mi piedad.

Breve el cabello de la muchacha que socorre a un muerto en la agresión. breve su brillo sobre un sol imposible esta maña de domingo

vagar y ver

[En algún túnel me vi dormida y vi también como se trasladaba un tren de pasajeros detenidos]

Es un mal hábito esto de vagar para encontrar lo no familiar, sino el mundo que entreteje trabajos que al final resultan inútiles.
no hay escritorio ni teclado, mi block de notas tamaño media carta marca " colon" es mi único sustrato en medio de jaulas y piletas con o sin agua.

busco el banco rodeado de huellas de patas de paloma e imagino que una de ellas lleva enredada una carta para mí.

la niña medio perdida o varios pasos atrás de su madre, el pájaro de pronto asustado de semáforos, estudiantes sentados en una calle desierta vigilando el Liceo Lastarria. una ciudad que respira y expira en cada pausa. es ahí donde escribo al espíritu de las cosas. no hago sino transcribir algo que no es real para el que sufre una siesta detrás de sus cortinas negras.

[ porque el que duerme mientras vagabundeo, se encuentra dormido dentro de un túnel y se ve recostado y ve pasar sobre él un tren de pasajeros detenidos]

sábado, 29 de octubre de 2011

sin destino

creía que nada se demolería, que solo caminaría hacia la costa sin detenerme casi.
Creía que todo sería igual en mi pueblo de pasajes y pequeñas trincheras jugando a la guerra. Que la piscina de plástico jamás inundaría mi infancia.

Nunca crecí, en cambio si creció este lugar, avanzando hacia la cordillera.

Sentía que mis pies clavados sobre abejas sería la tarea eterna: agacharme hasta encontrar el veneno y vencerlo. luego acariciar la abeja muerta por defenderse de mis juegos contra la tierra.Hacía funerales con sus alas adheridas al cuerpo que se iba esfumando en el pasto.

algo me dijo que el cuerpo se estiraba, que podía alcanzar una noche la altura de un ciprés para besarme con la otra boca caliente.

algo en el sol aumentó el brillo sobre los tejados y las sombras girando deformaron mi planeta cuadrado deshaciéndose en espiral

Mi mechón blanco a la izquierda de mi rostro. ya si la sonrisa habitual sino con gestos estudiados de seducción vacía y llena.

el temor de no partir joven a una tumba y olor a madera hicieron que habitara por fin en mi casa en un árbol.

ahora quiero saber lo que no vendrá, no saber lo que se avecina y seguir caminando con mis botas la ciudad sin destino

viernes, 28 de octubre de 2011

túneles y vías

No sigo la disciplina de mi posible destino.
hoy me encuentro con lo que construí en el mismo lugar de la fotografía anterior.
La ciudad es una verdad inevitable. voy por laberintos reconocibles. jamás me perdería. soy como un peatón ciego. pero sí he caminado ríos y arterias en que no he sabido mi lugar.he mareado mis ideas pequeñas dentro del monstruo que es la urbe.

He tenido que invocar mi estupidez para no subir torres y lanzarme contra la nube de concreto.
Sí, dentro de esta casa-ciudad llena de viento y pasillos, he visto de frente el temor, es violento.
es violento asesinar tu miedo sin saber si estás suicidando algo de ti mismo, alguna esencia mal exprimida.

Luego me he arrastrado al andamiaje junto a gárgolas acompañando mi leve alegría de sobrevivir los rascacielos

primera persona

La primera persona fui Yo.
al nacer el pabellón se había vaciado
solté las cadenas y busqué a mi madre.
ella dormía en una sala contigua con sonidos de alarmas que no interpreté.
luego nos fuimos por calles atestadas. yo arrullaba su miedo.
Antes del principio era Yo, todos saben: en el ruido acuoso y adelante la pared y después esto. esta realidad.

Llegamos a una casa y la transfusión de leche fue un asunto líquido que entró en mis venas drogando mi primera noción de los elementos.

Creo que pasó el siglo, yo solo sabía de estaciones que marcaban nuestro devenir.
no sé más de la línea de tiempo.

Primero fui Yo y ahora esta ciudad y la próxima y los hermanos que dializan su sangre a la mía para siempre.
leer en otros ojos el dolor de haber reptado a la historia con la memoria básica.
saber de guerras e invasiones.
ver en los ojos de mis libros costras sobre heridos
mecanismos contra la esperanza
recordar ese sur en el que conocí pueblos sabios y después saberlos muertos y yo sobreviviendo el terror.

La memoria es algo que casi todos quisieran obviar y no tiene asunto.

Vine a buscar a mi madre soltando las amarras de la placenta y vivimos juntas el retorno a esta realidad que ninguna religión transformará.

Aun así rezo a veces. a veces me da por persignarme en un mal hábito que imité en las catedrales.
de todas maneras nací con el rezo, el cigarro entre mis dedos y la ansiedad de saber todo esto

miércoles, 26 de octubre de 2011

escrito en la micro

Conozco esa parte de la ciudad-ambulancia en que las sirenas parecieran llevar siempre urgentes descabezados sangrantes.

Conozco esa parte de la ciudad donde se duerme bajo los zumbidos de aviones despegando

Conozco esa parte de la ciudad donde despiertas con ese olor a gas de la estación central.

Sé el lugar donde nadie te ve salir de un motel bajo la luz azul de la madrugada sobre la plazoleta dormida.

Sé de un pasillo que corre detrás de un huérfano que te pide cigarros.

Sé de ese ámbito de la ciudad donde los jardines parecen sacados de un video de soungarden, plásticas y brillantes hojas de ficus bajo una cámara que lo vigila.

Sé también de mercados y bares con mozos jorobados.

Lugares donde los vampiros se van a mirar mientras el pisco sour alucina con rostros que jamás verían en sus trayectos al trabajo.

He estado donde las miradas aun caen sobre mi memoria. congeladas miradas de mi eternidad.

He cruzado puentes bajo autopistas con miedo a la sombra de un poste, solo sintiendo mi jadeo y corazón y al final he paseado con vagabundos conversando acerca del infortunio.

Conozco la marea de las calles y sé cruzar en diagonal hacia donde me lleva el peligro.

Vivo en cafeterías con desinhibición al escribir como si fuera una carta a un desalmado que no existe, ante la vista de quienes se sientan a mi lado.

He entrado al museo y llorado en una de sus salas a mediodía porque ahí me alcanzó el pánico del ruido y caminos perdidos.

He visitado el zoológico y su cóndor golpeándose contra las paredes, monos contemplando la ciudad y libertad, al oso polar dar giros neuróticos alrededor de su roca. sé de aves rosadas y arañas odiando sus espejos.

He vagado por barrios donde apenas puedes caminar porque los automóviles dinamitan veredas. terrenos baldíos, flores silvestres. Ejecutivos rumbo a la flojera. mujeres pintando rostros en el espejo retrovisor tapando el sueño anterior sin ver la sombra de sus tacones.

Torres impecables y obreros gritando amores. Espejos + espejos que duplican la ciudad y el canal, faros que se pierden en olas de ventanas.

He varado en paraderos asesinos, esquinas prohibidas, perros que saben el camino. taxistas lentos y libres. veloces motoristas con el solo objetivo de la muerte.

Sé de gatos negros siempre esperando al que aparece desorientado doblando una esquina para cruzarse en el gesto de la superstición.

Me conozco en esta ciudad que me trae al rincón del final.

martes, 25 de octubre de 2011

femmecidio

Siempre la Amaral se ríe en la radio de mis cafés y en los videos del metro.
Se ríe de nosotras que victimizamos la naturaleza del hombre.

Si me matan, si el universo se confabula conmigo. si me torturan con la imaginación
Si vengo del primer septenio al dolor
de " sin ti no soy nada"
Es que es mi ánima la que clama por la paliza del policía en mi extensa realidad.

Por eso la Amaral se ríe de su femmecidio. porque la humildad de un asunto masculino no tiene redención.
nadie ni las noticias se detienen a pensar que esta tierra se nos desquita y se ríe de nosotros que estamos en pleno ensueño de la evolución
que un día ya no sentiremos.
que la danza mental será el silencio inocente.
que leeremos nuestros propios libros lanzados al agua.
que ya no recurriremos al verbo como navío a la próxima isla tenebrosa.
que la niebla será luz.
que el bosque será sombras y crujido de pasos.
los animales se alimentarán de nuestra carne y alquimia.
no habrá funerales.
los ritos serán esfumados a otra física
que nadie sacará su Katana por el Honor
Los cuchillos danzarán en su templo iconoclasta.