viernes, 28 de octubre de 2011

primera persona

La primera persona fui Yo.
al nacer el pabellón se había vaciado
solté las cadenas y busqué a mi madre.
ella dormía en una sala contigua con sonidos de alarmas que no interpreté.
luego nos fuimos por calles atestadas. yo arrullaba su miedo.
Antes del principio era Yo, todos saben: en el ruido acuoso y adelante la pared y después esto. esta realidad.

Llegamos a una casa y la transfusión de leche fue un asunto líquido que entró en mis venas drogando mi primera noción de los elementos.

Creo que pasó el siglo, yo solo sabía de estaciones que marcaban nuestro devenir.
no sé más de la línea de tiempo.

Primero fui Yo y ahora esta ciudad y la próxima y los hermanos que dializan su sangre a la mía para siempre.
leer en otros ojos el dolor de haber reptado a la historia con la memoria básica.
saber de guerras e invasiones.
ver en los ojos de mis libros costras sobre heridos
mecanismos contra la esperanza
recordar ese sur en el que conocí pueblos sabios y después saberlos muertos y yo sobreviviendo el terror.

La memoria es algo que casi todos quisieran obviar y no tiene asunto.

Vine a buscar a mi madre soltando las amarras de la placenta y vivimos juntas el retorno a esta realidad que ninguna religión transformará.

Aun así rezo a veces. a veces me da por persignarme en un mal hábito que imité en las catedrales.
de todas maneras nací con el rezo, el cigarro entre mis dedos y la ansiedad de saber todo esto

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