miércoles, 16 de noviembre de 2011

libros al agua

releo 2666. La primera vez que lo leí fue por ahí por el 2004. lo devoré, pero los detalles pasaban por sobre las infinitas historias que se entretejen genialmente. una obra maestra.releo y los detalles se hermanan con la historia.

Digan lo que digan de Bolaño, pero los narradores de por aquí deben sufrir con esa vara, de hecho sufren, los veo gemir, los veo rodeando pobremente la estética, no por falta de academia o talento, es porque no han tenido la espontaneidad de Bolaño y su destino. jamás trabajaron en lavanderías, menos de conserjes ni en bombas de bencina.

Releo también los relatos de Hemingway, que recuerdo mejor cuando paseo por sus safaris o finales sin sentido aparente. releo y siempre releo a Millán que salta con sus brillantes visiones.

releo lo que veces escribo y que habrá de ser deshollado por muchos, pero tengo hermanos que viven de su escritura ( vivimos en el sentido que queremos vivir) y algo así como que me dan fuerza para nunca terminar.

sé de quienes se desviven por una página + otra , empastadas y lindas tapas, costura hilo + lomo cuadrado, prólogos que los sustenten mejor que su trabajo, sé de la soledad de una mesa recordando algunos rostros en lanzamientos forzados. no se más, no sé como se acarician para ser lo que hoy son: la pesadilla de Bolaño

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