Viven en una tranquilidad a punto de explotar.
Hoy salí temprano , la misa se escuchaba a dos calles de distancia. alcancé a oír la voz del padre que decía la palabra hogar. digamos que es una de las iglesias del Opus Dei. mis padres eligieron hace 40 años vivir en estos barrios pero mi padre es hijo de musulmanes, ateo y a mi madre no se le ocurriría, a pesar de su formación cristiana, ir a escuchar sermones. ella apenas dice dios.
bueno, salí y escuché hogar y seguí pensando , rumbo a comprar mis philip morris, que esos hogares están llenos de contradicciones soportables. La señora combina con señor pero no con los hijos que vienen peinados y recién llegados de la fiesta de la noche anterior, donde se gastaron la mesada en dólares en despeinarse, transpirar con reggaeton drogarse un poquito y sus padres rezan por la pronta rehabilitación.
sus jardines combinan con el perro y el perro no combina con la nana.Las comidas son con un aperitivo frugal y se emborrachan un poco para la siesta. los asados son sépticos y los libros en el velador, seguramente regalos de cumpleaños de amigos menos poderosos, solo adornan su falsa cultura.
Los parroquianos de este barrio sufren las peores caídas de la bolsa mundial pero siempre tienen una solución. Calculan en plena misa el diezmo y las señoras espían, a la vez que colaboran semanalmente, para ver en qué se ocupan los fondos. les enseñan a nanas peruanas y las motivan a seguir preparándoles esos platos exquisitos que sus invitados adulan. (pero no saben que ya están empezando a aburrirse de esos sabores populares y nadie dice nada).
Además veo hombres que en domingo ya se preparan para la misa de la tarde donde prolongan la imagen de buenos esposos, padres y empresarios que generan trabajo al proletariado que a esa misma hora van a sus capillas a rogar por el pan de cada día que cada día sube más y más el precio. el cuarto de marraqueta que les toca, porque al parecer aquí arriba los ruegos son mejor recibidos por su adorada virgen impecable. ellos son los oscuros correligionarios de cristo, la fracción más dura del Opus dei.
Hay de todo: funerales (poco asistidos), bodas (secretas) y misas de luz donde los ángeles parecieran ser murciélagos disfrazados de blanco. la iglesia es de ladrillo sobre ladrillo, una decoración austera para que no hablen de más las niñeras que los acompañan antes de su hora de salida dominical.
Estos parroquianos llegaron aquí seguramente porque más arriba, en el pueblo Lo Barnechea las iglesias se llenaban de una diversidad de clases donde los rezos les parecieron disfuncionales. Mientras unos rogaban por un buen despegue de su viaje de negocios a Japón, otros rogaban con la cara deshecha para que la enfermedad terminal no culminara en un hospital público.
Aquí se esconde la creme de la creme del Opus que ni siquiera llega en bicicleta en bandadas familiares como lo hace otra clase media acomodada en otros barrios impecables. ellos llegan a estas calles y aprovechan que un grupo de cesantes les limpian sus tanques, mientras ellos se paran, se sientan, se paran y vuelve a sentarse en los bancos de madera noble. sacrificio que hacen si total el descanso de domingo a domingo no se compara con el los obreros que aledaños a la iglesia golpean un concierto en pleno domingo de descanso (horas extras).
PD: no hay cantos que se escuchen como el vamos con alegría señor, eso es de mal gusto.
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