la gente nos levantamos como pájaros apenas la luz.
Yo salgo al día y tomo el cuaderno que se acaba y que irá a dar a un basural con gaviotas.
Solo transcribo....[un frenazo corta la línea, los automóviles también "viven"]
Todo no es ayer
Ayer pensé morir en una casa oscura que me habitaba. cada día era uno menos que vivir. cada día me parecía idéntico al anterior y al que tenebrosamente se aproximaba, pero tenía la certeza que algo explotaría, se quebraría o con un disparo en la boca con un arma que jamás busqué, con un bisturí en el alma de las muñecas o un lugar donde colgar mi cuerpo, pero todas eran vigas frágiles y todas aquellas agresiones me daban pena. Yo era un alma en pena que animaba los pasillos eternos hacia mi estar en una habitación azul y blanca donde no encontraba paz en los ojos cerrados.
No es para producir pena al lector, solo una paloma viene a mirarme los pies con su intuición sobre los seres que cojean igual que ella. y me basta.
Al fin pude salir a través de todas las rejas que cercaban esa cárcel en la que me auto condené y descubrí las mañanas que no se parecen a ninguna que haya amanecido.
Y descubrí que una ciudad no es más que un mapa sobre el punto que me viste.
que no hay trabajo, hay sacrificios, que hay palabras aun para oxigenar mi compulsión escritural.
[solo Yo hablando de mí, cuando en algunos libros encuentro el mundo donde me interpreto como la blanca mujer que consigna otra bandera]
Y descubrí que los edificios son piramidales paredes que ensombrecen nuestra espalda. que la ciudad no es pueblo de nosotros, pero que la fundo con espada y dragón sin buscar oro.
[ los ancianos jubilados leen el diario caminando apenas y las mujeres se reúnen de a pares para llorarse las mismas quejas sobre sus victimarias situaciones]
Yo me junto con un café y una cajetilla más cara que la más barata que siempre fumo, solo por no caminar los $ 500 que me distancian de ella.
Pero esto no es para suscitar la compasión del lector y piense que lloro el dinero en mi bolsillo, lo contrario, me desprendí de una casa entera con sus muebles simétricos a mi casi vida , para solo llegar a asilarme con libros, cuadernos y ropa al no-lugar. Me desprendí de una vida anterior que juraba ascender a lo material inútil de comodidades ajenas.
La palabra de las cosas
no sirve
sirve la mañana, tiene utilidad
sirve la tarde bucólica
de silenciosos oficinistas gastados por el sol entre persianas
sirve la nocturna visión
de una lámpara
apuntando mi libro
y la transcripción
del alma de las cosas.
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