asaltar una farmacia, un hiper-archi-mercado, una librería y sacar lo que se desea y necesita, es una acción honrada.
sabemos que los inmensos empresarios castigan a todos, que en china los ojitos rasgados se achican más de alegría, de esta importación decadente.
linyera en el sentido de pasar invisible por un consumo de lo básico: biblioteca propia, jabón y cuadernos. alguna muestra gratuita de perfumes, por ahí una crema para la piel reseca de siglos.
no me excuso con el capitalismo, lo uso, hasta el hartazgo, lo asalto consciente
¿que le hace el agua al pescado?
¿que ladrón no le roba al otro?
que mandamiento me formó si de niña jugaba a tener y deshacerme.
no robo a los quioscos ni a los ambulantes , menos las monedas de una ciega, aunque he tenido el impuso. tampoco cartereo en el metro, pero si me quedo mirando algún bolsillo descuidado a ver si se asoma ese billete. pero sí he sacado monedas de quinientos pesos envueltas en cinta para embalar a una vendedora de minimarkets, que se encuentra absorta y ciega de tanta gente.
luego pienso que cuando ordene la caja no le cuadrará...y lloro por ella un segundo, es su karma por no dar boleta y quedarse con el bolsillo del dueño. vengo de regreso.
no robo celulares, que mal gusto. pero si elásticos para el pelo botados detrás de una cama extranjera. no robo pan de pequeñas panaderías esforzadas, pero si me voy comiendo una marraqueta en los gelidos pasillos de un archimercado.
me brillan los ojitos con las cajas que se abren y cierran mostrando billetes ordenados por números; dan ganas de pegarle a la cajera al guardia y pescar el turro de 20 lucas y correr hasta la muerte.
sabemos que los inmensos empresarios castigan a todos, que en china los ojitos rasgados se achican más de alegría, de esta importación decadente.
linyera en el sentido de pasar invisible por un consumo de lo básico: biblioteca propia, jabón y cuadernos. alguna muestra gratuita de perfumes, por ahí una crema para la piel reseca de siglos.
no me excuso con el capitalismo, lo uso, hasta el hartazgo, lo asalto consciente
¿que le hace el agua al pescado?
¿que ladrón no le roba al otro?
que mandamiento me formó si de niña jugaba a tener y deshacerme.
no robo a los quioscos ni a los ambulantes , menos las monedas de una ciega, aunque he tenido el impuso. tampoco cartereo en el metro, pero si me quedo mirando algún bolsillo descuidado a ver si se asoma ese billete. pero sí he sacado monedas de quinientos pesos envueltas en cinta para embalar a una vendedora de minimarkets, que se encuentra absorta y ciega de tanta gente.
luego pienso que cuando ordene la caja no le cuadrará...y lloro por ella un segundo, es su karma por no dar boleta y quedarse con el bolsillo del dueño. vengo de regreso.
no robo celulares, que mal gusto. pero si elásticos para el pelo botados detrás de una cama extranjera. no robo pan de pequeñas panaderías esforzadas, pero si me voy comiendo una marraqueta en los gelidos pasillos de un archimercado.
me brillan los ojitos con las cajas que se abren y cierran mostrando billetes ordenados por números; dan ganas de pegarle a la cajera al guardia y pescar el turro de 20 lucas y correr hasta la muerte.
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