fuera de este escritorio, donde escribo Esto, seguí haciendo globos en la calle. tenía mi carterita heredada de alguna tía muerta, llena de" 2 en 1" con monedas o escudos, me compraba siempre veinte y volvía del quiosco a la casa como un tic prolongado en el tiempo.
la matemática del chicle de fruta y menta dulce y desabrido al final. el placer del proceso descendente...
[me fui por las ramas]
iba a enfrentarme con la ecuación que exigía mi acertijo, que podría haber resuelto mi laberinto, pero definitivamente me perdía en él. siempre laberintos de vegetal o concreto que visto desde el cielo no iba a la salida, era evidente.
2+2= 4
4+ 2= pensamientos disgregados en el día, la noche, la estrella entre las persianas, las piernas y mi globo. minas quebradas , sacapuntas apernados a este escritorio donde escribo Esto, lápiz pequeño en mis manos grandes y la mecánica de sacarle punta perfecta.
después algo llamado Aritmética y luego la angustia por lo desconocido. maestros hablando en sánscrito y yo de regreso a la ventana, con picaflores, compañeros sacando la lengua para llegar al resultado inútil del triunfo, pero yo afuera, apoyada en los muros de ladrillo, con la pierna flectada sujetando la pared, los brazos atrás y en el oscuro pasillo en plena mañana, oliendo los álamos en fila y lógicamente sacudidos por el perfecto viento.
-"chain que pasa, qué haces afuera"
-" solo mirando hacia adentro, inspector"
-"bote el chicle, vamos bótelo"
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