A Montserrat Álvarez
no soy yo completamente. son esas esferas blancas, además, que pasan por la sangre, transitan al cerebro y detienen la apatía de vivir. el corazón lee en códigos metafísicos.
no es el norte negro y el pájaro despidiéndose de los demás, con únicos sonidos en el crepúsculo: esa hora idéntica al amanecer regresando a casa.
esta química, droga legal que te invita a entrar al núcleo del sistema de la manera que quieras y como puedas.
que te hace subir al carrusel lento de caballos. lento de música ingenua, girando junto a la ciudad estática y sus alrededores, en la estación terminal.
que te marea progresivamente hasta dormir entre sueños con desconocidos.
que te sube a la rueda de Chicago y te abandona arriba suspendida, balanceando el miedo.
no es ella solamente. es este misterio del borde de la pequeña figura & fondo de la muerte violetaazul.
muerte, esa ínfima palabra que nos detiene
en mitad del centro de juegos.
no soy yo completamente. son esas esferas blancas, además, que pasan por la sangre, transitan al cerebro y detienen la apatía de vivir. el corazón lee en códigos metafísicos.
no es el norte negro y el pájaro despidiéndose de los demás, con únicos sonidos en el crepúsculo: esa hora idéntica al amanecer regresando a casa.
esta química, droga legal que te invita a entrar al núcleo del sistema de la manera que quieras y como puedas.
que te hace subir al carrusel lento de caballos. lento de música ingenua, girando junto a la ciudad estática y sus alrededores, en la estación terminal.
que te marea progresivamente hasta dormir entre sueños con desconocidos.
que te sube a la rueda de Chicago y te abandona arriba suspendida, balanceando el miedo.
no es ella solamente. es este misterio del borde de la pequeña figura & fondo de la muerte violetaazul.
muerte, esa ínfima palabra que nos detiene
en mitad del centro de juegos.

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