sábado, 24 de diciembre de 2011

es la historia de un amor ( como no hay otro igual)

y sigo cantando por la vereda calurosa, ya a esta hora, cuando todo empezó a rodar hace poco.
mi voz se confunde con otras, rugidos, coros, campanazos, cañerías. correrías.

sigo cantando despacio " que me hizo comprender todo el bien, todo el..." y no sigo con lo del mal, lo canto aun mas despacio porque no quiero que esta historia [de amor] se convierta en fotos y excusas para irse. " que le dio luz a mi vida". ahí me detengo.

es la historia de un amor

hacía calor, nos tomamos unas cervezas en un boliche, que sumándolas a nuestros encuentros anteriores, podrían ser varios litros sin caer en el exceso poético de evadirse en el limbo.

hacía calor y me invitó a un motel, argumentando que si no me sentía mas cerca, toda la luz solar que le venía conmigo, no tendría sentido y no tuvo que dar más explicaciones, llegué antes de la hora acordada, al encuentro.

no me daré detalles , en la pieza que elegimos o que eligió San pedro cuando abrió el paraíso ese, hacía más calor aun, sin ventanas, de día sin día, los detalles fueron llamas empañando espejos , subiendo al techo sin ventilador.

es la historia de un amor

siempre a horas de calor intenso nos citábamos y nos separábamos a una hora decente de noche recién caída . cada cual a su transporte, con distinto recorrido, cruzando calles opuestas que nos distanciaban.

es la historia de un amor como no hay otra igual

a él se le fue despejando el cielo del que venía. del invierno. ese incierto de nubes amenazantes, de presiones atmosféricas y algo claro cayó sobre nosotros, de pronto.

a mí se me fueron yendo casi todos los miedos, horrores, esos de papel escrito por lado y lado, enumerados, clasificados o no, psicoanalizados, desfragmentados, sentidos, llorados.

es la historia de un amor

y luego me invitó al mar, a su vida, su casacama, su desayuno, su perro, su calle, sus palomas sobre cables eléctricos y cada uno al amanecer se fue por su respectiva vereda divagando el cuerpo.y sigo cantando boleritos involuntarios, hasta mi destino.

...Siempre fuiste la razón de mi existir 
Adorarte para mí fue religión 
Y en tus besos yo encontraba 
El calor que me brindaba 
El amor, y la pasión... 


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