Googleando encontré otro testimonio, esta vez de Andrés Wood, creador de la película Machuca, agradeciéndole su labor como profesor de su hijo, las vuelta de la vida. en este país planeta se perdona el poder día a día.
No deslegitimo sus vivencias, el apretón de manos y una eternidad en el corazón, pero pareciera que nadie legitima la rabia que se produce cuando alguien es menospreciado, invalidado por su color, sus ancestros, su origen, su estampa. la ceguera de los años de soledad después del ruido de peleas secas en los baños, zancadillas accidentales, se quedan en un mausoleo previo paso a la universidad.
a mis 43 años, a 24 años de egresar de un colegio de élite, siendo clase media con padre inmigrante y profesional y madre profesional también, de origen palestina-chilena -mestiza, me encuentro en este siglo XXI con una red a la que me introduje como lo hice con mi primer diccionario Sopena gigante cada noche, y me encuentro con el festejo de una generación a la que
"pertenecí", ingresando el 74, y de la cual mi madre años después tuvo que sacarme por malos tratos de mis compañeros y compañeras. retrocedí a la anterior generación del 87.
curiosamente llegué a un curso un año más joven y eran como angelitos sardónicos, pero angelitos al fin y al cabo. algo sucedió en la sombra de mi banco de atrás cuando se dieron vuelta a verme y me integraron en la ronda final.
yo ya venía rabiosa aguerrida impotente y mis rabietas eran celebradas. me reconocieron así. me aceptaron así.
y ahora me encuentro con un álbum digital de sonrisas falsas de aquellos compañeros que me exiliaron, con ojos inertes, de ropa escogida " al azar" para la ocasión y especialmente los verdugos de la ronda de san miguel y la peor, la ronda la niña maría ha salido en el baile baila que baila que baila, donde no era yo la única que sufría por recorrer un inmenso diámetro de treinta y tantos niños que se sentían raros con esa ronda de monjas. sus padres les habían enseñado a mujeres y hombres que ser hombre y mujer era reírse del otro, defenderse con técnicas de rugby, sacando a relucir sus pelos albinos y mofarse de la diferencia. a mi gran amiga palestina-boliviana-chilena, a mi amigo de contextura gruesa, a mí, vulnerable hasta los huesos.
me encuentro con un álbum, lanzo mi molotov elaborada por siglos, con la sencillez y poder de esa arma y las ratas salen chillando por alcantarillas del pasado y gritando por una verdad posteada con nombre y chain.
llegué al punto de decir , identificando al personaje, que después de 25 años el tipo resultó ser un nazi, explotador de la empresa de su suegro y que ejercía control mediante cámaras hasta en el baño, control telefónico control de plagas, acosando y causando un pánico traslapado a obreros y administrativos.
fueron borrando los mensajes apenas iban sangrando, para dejar en esa fiesta la sonrisa con botox, la peluquería del día anterior, el nervio de verse joven, la pierna bronceada, la polera causalmente elegida, etc. tonteras
Yo, La Machucá , la que bailó rondas que iban a ser bellas, según la Mistral, pero que en cambio fueron mareos y arcadas de mi niñez.
y bueno llego hasta aquí, me toca el turno de entrar al consultorio a psicoterapia. veremos para la celebración holly cross de los 50 años, con varios menos en la ronda, donde el pañuelo elige a las víctimas para salir baila que baila que muere.
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