eso es describir esta realidad.
Mi otra realidad es un boceto de amor, profundo, de espera paciente o " ardiente paciencia", sin prisa sin pausa.
mi otra realidad es caminar leyendo, oliendo el riesgo al cruzar la calle, la última parte de obras completas de Sabato, "Abbadon el exterminador", que debieran leerlo los narradores angustiados que llegan solo a relatos del Submundo. "Submundo" que a esta altura encuentras sobre cualquier asfalto y en la casa de cualquier profesional mortal.
el submundo es aquel que narra Sabato, el de ciegos y sectas con oscurantistas intenciones, desde donde surge el infierno de Dante y no el paraíso cocainómano de escritores burgueses que al día siguiente tienen historia instantánea y en calco, con el que estuvieron "aspirando" ideas, con el que amanecieron, con el que odiaron juntos sus conclusiones en duplicado.
la otra realidad es un paralelo. un sueño. siempre soñamos. siempre la noche. siempre sin llegar a traducir.
ejemplo:
soñé con una copa de vino tinto y mi mano contra el cristal aumentada en una mesa transparente con seres invisibles y mi voz surgiendo en la mañana. Y águilas reposando cerca nuestro.
PD: libro al agua o al fondo . a esos valles marítimos con roqueríos y cavernas y seres luminosos a 10000 metros de profundidad.
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