leer es un arma de doble filo: el de la hoja cortante y el índice que deja rastro de sangre en alguna hoja. y lo que uno va hilando como nuevo pensamiento.
digo nuevo pensamiento porque ya nunca más las ballenas como Moby-Dick serán las que imaginaba, azules y libres. Cuando voy a Quintay, a la ballenera, imagino la cacería, la persecución, el arrastre, lanzas, los pequeños marineros que morían como en la guerra. bajas sangrientas en medio del océano y la inmensa procesadora por donde subían a esas gigantes vencidas, cuyo sendero de sangre aún se puede ver. y sus ballenatos...
eso es leer, nunca más vi un crimen sin razones o errores sutiles, datos infinitos. después de eso siempre he investigado perfiles que llevan al inevitable acto de asesinar.
por eso leía y leía poesía. leí por años exclusivamente poesía y el lenguaje se hizo hermano. no hay nada que no distinga de ella la ficción real.
digo nuevo pensamiento porque ya nunca más las ballenas como Moby-Dick serán las que imaginaba, azules y libres. Cuando voy a Quintay, a la ballenera, imagino la cacería, la persecución, el arrastre, lanzas, los pequeños marineros que morían como en la guerra. bajas sangrientas en medio del océano y la inmensa procesadora por donde subían a esas gigantes vencidas, cuyo sendero de sangre aún se puede ver. y sus ballenatos...
eso es leer, nunca más vi un crimen sin razones o errores sutiles, datos infinitos. después de eso siempre he investigado perfiles que llevan al inevitable acto de asesinar.
por eso leía y leía poesía. leí por años exclusivamente poesía y el lenguaje se hizo hermano. no hay nada que no distinga de ella la ficción real.

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