sábado, 3 de diciembre de 2011

the sound of silence

el silencio siempre me ha parecio genial. esos días en que el lugar y tú quedan solos y el gato solo sonríe o se esconde en sus hábitos y a veces, muy pocas veces, se asoma.

entonces puede haber música o ruidos secos y fugaces desde el exterior, o una cañería, el hervidor, pero la voz interna es absoluta.

en períodos psicóticos, la voz tiende a multiplicarse, como si todo el limbo te hablara, te dictara ideas y todas superpuestas, como si las medusas te enredaran en sus gemidos acuáticos.
en tiempos de claridad espiritual,es voz se unifica, se acalla, a veces responde al quejido de un pájaro lejano y comienza a nombrar su testamento.

yo no hablo de la pose de la locura, hablo de miedo de fases en que el mundo esta especialmente aguerrido. tu mente, tu espíritu logran convulsionar, a veces vomitar y perder el silencio, lejano.

yo no me auto designo especialmente psicótica porque ya giro y traslación en que habitamos, la música del universo, la matemática imperfecta, es una causal de la esquizofrenia que no queremos afrontar.
la geometría de puntos cardinales cambiantes o fijos es compleja, nos mareamos.

el silencio de otro cualquier planeta debe ser colosal

mi silencio se compone de la voz lírica subiendo la escala con un café en la mano y la otra desplazando el viento, el tiempo en que diré lo que deba decir.

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