pienso que si a esto le añado una fecha, por ejemplo 2º de enero, se convertiría en un diario de muerte. entonces lo dejaré anacrónico, como un laberinto situado y sitiado en cualquier geografía.
pero es inevitable transcribir la realidad de un día cualquiera como este:
los insectos despertaron o dejaron de escudriñar la tierra y las hojas, los pájaros trabajan sin darnos cuenta de las bandadas que emigran y regresan.
la ropa fue reanimada, el cuerpo se dio agua, los ojos se izaron al cielo o al suelo.
depresivos, depresivas, drogados de fiesta, aun no entienden los números y letras del año pasado. los informes en clave ya no se comprenden. es terrible para ellos quizás o habitual
los cigarros comienzan a rodar, el café se enfría antes de mediodía sobre un escritorio.
presos, enfermos, enfermeras y el sol entrando en las galerías de un Hospital Salvador.
las iglesia y olor a cera y lustra muebles
los santos sin polvo
la luz fluorescente que titila en los altares.
la Moneda resistiendo tontos.
La Alameda pisoteada, los bandejones centrales secos, la basura del año explotando en fuego artificiales y profundos.
y yo de blanco, simple-compleja ensayando una orquesta de realidades que pronto me llevará al encierro o a la calle a trashumar entre sombras y libros. entre mis pies y padres enfermos.
pero es inevitable transcribir la realidad de un día cualquiera como este:
los insectos despertaron o dejaron de escudriñar la tierra y las hojas, los pájaros trabajan sin darnos cuenta de las bandadas que emigran y regresan.
la ropa fue reanimada, el cuerpo se dio agua, los ojos se izaron al cielo o al suelo.
depresivos, depresivas, drogados de fiesta, aun no entienden los números y letras del año pasado. los informes en clave ya no se comprenden. es terrible para ellos quizás o habitual
los cigarros comienzan a rodar, el café se enfría antes de mediodía sobre un escritorio.
presos, enfermos, enfermeras y el sol entrando en las galerías de un Hospital Salvador.
las iglesia y olor a cera y lustra muebles
los santos sin polvo
la luz fluorescente que titila en los altares.
la Moneda resistiendo tontos.
La Alameda pisoteada, los bandejones centrales secos, la basura del año explotando en fuego artificiales y profundos.
y yo de blanco, simple-compleja ensayando una orquesta de realidades que pronto me llevará al encierro o a la calle a trashumar entre sombras y libros. entre mis pies y padres enfermos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario