James Ellroy y "A la caza de la mujer " me llevan por un pasaje oscuro y de pronto encandila su destello de faros.
[" Yo era un cazador de Piel"]
[" La frente de mi voluntad era y es la capacidad de explotar el infortunio"]
[" Miré cara tras cara, ventana tras ventana, buscaba una cara. Solo puede haber una.
De este modo, ella seré Yo y será LA OTRA. " La Otra", mi yo real complementado mediante una imagen. mi dolor aliviado por un amoroso tacto femenino".]
La búsqueda de un amor puede ser perderse en el Sahara, sin llegar jamás al espejismo. lo viví; al principio fue un juego muy bien ganado; un casino conocido con fichas casi siempre afortunadas, exactas.
luego, un día, después de encontrarme sola en un callejón, literalmente, y en una celda en una comisaría con hombres borrachos y algunos dormidos, con las manos juntas como orando, entre las piernas rotas, golpeada y apática, tuve que caer a una cama en casa de mis padres.
ellos no preguntaron nada, tenía trabajo, licencias pagadas, casi una vida normal, no entendían y no preguntaban. no querían saber de mi enfermedad sin movimiento.
yo sí sabía, no era depresión, era el vacío inconstante, la voces del recuerdo, la cama llena de ellos y la figura de de EL inasible.
[" Yo era un cazador de Piel"]
[" La frente de mi voluntad era y es la capacidad de explotar el infortunio"]
[" Miré cara tras cara, ventana tras ventana, buscaba una cara. Solo puede haber una.
De este modo, ella seré Yo y será LA OTRA. " La Otra", mi yo real complementado mediante una imagen. mi dolor aliviado por un amoroso tacto femenino".]
La búsqueda de un amor puede ser perderse en el Sahara, sin llegar jamás al espejismo. lo viví; al principio fue un juego muy bien ganado; un casino conocido con fichas casi siempre afortunadas, exactas.
luego, un día, después de encontrarme sola en un callejón, literalmente, y en una celda en una comisaría con hombres borrachos y algunos dormidos, con las manos juntas como orando, entre las piernas rotas, golpeada y apática, tuve que caer a una cama en casa de mis padres.
ellos no preguntaron nada, tenía trabajo, licencias pagadas, casi una vida normal, no entendían y no preguntaban. no querían saber de mi enfermedad sin movimiento.
yo sí sabía, no era depresión, era el vacío inconstante, la voces del recuerdo, la cama llena de ellos y la figura de de EL inasible.
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