martes, 3 de enero de 2012

libro

un libro empuja al siguiente o al anterior. mi hijo Bruno, para navidad, apareció con dos regalos para mí: una tela pintada por él ; qué colores tiene en su alma, brillantes, transparentes entre sí.
Además , sorprendentemente, me trajo " Un cuarto propio", el agudo y ácido libro de la Woolf . No había tenido la oportunidad del salto hacia él.  La había rodeado en  "Las Olas", correspondencias y su rostro largo....
este libro siempre encima de Ellroy y Vila - Matas, pendientes, me encadenó.
no voy a desmenuzarlo, no me toca la crítica literaria e iré seguramente citándolo bajo la luz de alguna idea.

y de "Un cuarto propio" salté inmediatamente a "las Horas" de Cunningham (libro en que se basó la película homónima. Fantástica)..

me lancé hacia este libro como hacia una piscina calipso, clara, hipnotizante.

un libro lleva o no a otro, al siguiente, al anterior.

también una vida me lleva a la otra. siempre entre seres que reflejan su dolor en metálicas mesas de café y otros personajes que parecieran ser de Mercurio.; oficinistas  convencidos de estar haciendo tareas imprescindibles, comiendo chatarra, mientras sacan la vuelta, mientras rodean el tedio nuclear de no hacer nada por ellos mismos, pero sí por sus departamentos y dividendos, lugares bien combinados.
Happy hours con previa, con postre, con post, con todo lo que puede llenar el vacío del vacío.

un libro lleva al otro: uno de asesinatos lleva a otro sobre pulsión de vida y de ahí a los laberintos de Borges que dejé dormido en mi cuarto propio.

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