vengo de una familia pequeño burguesa (pequebú) pero extrañamente soy como la hija del rigor inmigrante, algo a quien en esta situación no suele pesarle.
los hijos de burgueses vienen con una réplica en el disco duro o gen, de calcar la vida de papá y mamá en cada detalle.
de hecho ahora estoy tomándome el mismo café de maquina en la Clínica Alemana (sin fines de lucro dice la S.A), acompañando a mi padre que tiene un desperfecto en su salud (prefiero llamarlo así, menos dramatismo). aquí falta solo que te den flores e exportación cada vez que sientes una molestia desde el suero a la vena y en los baños hay una bella genio que te enjabona las heridas..
actualmente tengo el orgullo de llevar y ser propietaria de un carnet y ficha de indigente en un consultorio, y si algo me pasara, un hospital. como era cuando nací. en un país socialista.
puede ser que algún amor me lleve una flor cortada en el camino y los baños sean pulcros pintados sobre pintura sobre una pintura anterior y anterior y anterior y la bella genio estará en una clínica privada.
y un genio seguramente vendrá a visitarme para hablar de los payasos de la literatura chilena y nos reiremos todos los enfermos de la sala común.
soy hija de pequebú, pero yo los quiero... adoro sus comodidades, me enternecen, como a ellos que yo escriba, me calle, deambule, trabaje y fume Hilton y no me robe sus botellitas de cognac o de whisky y ayude a mantener séptico el lugar pacífico y luminoso en su estar.
lo que mas me gusta es regar el jardín japonés de mi padre, es un micro clima en medio de la sequedad santiaguina, como Fray Jorge en el norte.
soy como una caricatura formato comic- porno de la Virgina Woolf porque jamás me voy a poner a tiritar frente a un picaflor herido. ya me pasó a los 20 y fueron años insufribles.
la burguesía no se me quita de la libreta de familia tan facilmente. me baño con agua tibia y solo fría cuando vengo de la calle derretida y necesito inmediatez en lo tecnológico y escribir en cualquier café o parque con el relajo de un futuro esplendor.
los hijos de burgueses vienen con una réplica en el disco duro o gen, de calcar la vida de papá y mamá en cada detalle.
de hecho ahora estoy tomándome el mismo café de maquina en la Clínica Alemana (sin fines de lucro dice la S.A), acompañando a mi padre que tiene un desperfecto en su salud (prefiero llamarlo así, menos dramatismo). aquí falta solo que te den flores e exportación cada vez que sientes una molestia desde el suero a la vena y en los baños hay una bella genio que te enjabona las heridas..
actualmente tengo el orgullo de llevar y ser propietaria de un carnet y ficha de indigente en un consultorio, y si algo me pasara, un hospital. como era cuando nací. en un país socialista.
puede ser que algún amor me lleve una flor cortada en el camino y los baños sean pulcros pintados sobre pintura sobre una pintura anterior y anterior y anterior y la bella genio estará en una clínica privada.
y un genio seguramente vendrá a visitarme para hablar de los payasos de la literatura chilena y nos reiremos todos los enfermos de la sala común.
soy hija de pequebú, pero yo los quiero... adoro sus comodidades, me enternecen, como a ellos que yo escriba, me calle, deambule, trabaje y fume Hilton y no me robe sus botellitas de cognac o de whisky y ayude a mantener séptico el lugar pacífico y luminoso en su estar.
lo que mas me gusta es regar el jardín japonés de mi padre, es un micro clima en medio de la sequedad santiaguina, como Fray Jorge en el norte.
soy como una caricatura formato comic- porno de la Virgina Woolf porque jamás me voy a poner a tiritar frente a un picaflor herido. ya me pasó a los 20 y fueron años insufribles.
la burguesía no se me quita de la libreta de familia tan facilmente. me baño con agua tibia y solo fría cuando vengo de la calle derretida y necesito inmediatez en lo tecnológico y escribir en cualquier café o parque con el relajo de un futuro esplendor.
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