aparecía siempre, siempre lo vi. tenía una estructura; su radiografía dormía en mi inconsciente, que luego a la luz coincidió perfectamente con su cuerpo, su expresión de vida máxima y sus ojos, sus cuencas; una radiografía de mi amor perdido.
ahora no sé donde irá. si al mismo sitial desde donde no lo podía asir.
pero eso es imposible ya, porque siempre lo imagino caminando por su vereda de arena, su camisa y su boca insistente.
ya no pensaré que es inalcanzable, porque el abrazo, su beso, la tarde encerrados en un cuerpo ya sucedieron en el feroz tiempo.
no sé donde lo dejaré, si erguido frente a su blanco o en el mio; quizá se vaya borrando como un haz de sombra en una calle al centro.
o si volverá a mirarme con su palabra en mi boca, si su osamenta volverá a mi mordedura.
ahora no sé donde irá. si al mismo sitial desde donde no lo podía asir.
pero eso es imposible ya, porque siempre lo imagino caminando por su vereda de arena, su camisa y su boca insistente.
ya no pensaré que es inalcanzable, porque el abrazo, su beso, la tarde encerrados en un cuerpo ya sucedieron en el feroz tiempo.
no sé donde lo dejaré, si erguido frente a su blanco o en el mio; quizá se vaya borrando como un haz de sombra en una calle al centro.
o si volverá a mirarme con su palabra en mi boca, si su osamenta volverá a mi mordedura.
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