luego la caminata sin saber qué decir acerca de las sombras y pinos caídos, mucho menos acerca de los extraños pájaros, que según él, eran patos pernoctando sus nidos. sentí una señal de buitres inocuos y posé para su foto frente a un mar que al fin había hallado como deseaba: furioso, abismante desde el acantilado. vi mi clavado perfecto a la marea que te hunde y golpea contra rocas afiladas sin salvación, en cambio regresamos por otro camino con nuestras soledades insalvables hacia una cabaña abandonada, sin tocarnos.
perdón es lo que hace eco desde el fondo del mar, perdón por haberte dejado de ver, pero yo iba al destino errante de mi certeza y ya no sabría más de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario