miércoles, 2 de noviembre de 2011

mañana

" Las mañanas tienen utilidad" escribí hace algún tiempo, algo sobre ancianas lanzando migas luego de regar sus veredas y entrar en sus crepúsculos de tareas.

Mis mañanas tienen algo que pareciera el despertar de una jornada en otro ámbito que no es desde lo propiamente onírico, sino de un ajuste de cuenta con el infinito, sobre todo que ahora pienso me queda poco tiempo de tierra y palabra. es como anteceder la muerte en este aire fresco matinal, pasar a través de la gente que da vueltas alrededor de sus trabajos, nueva, vestida y planchada. O los que vienen de regreso de noches hacia la deshora.

La ciudad con dos ríos después del caudal bajo la luna, donde el duelo entre luz y sombra cobra víctimas y victimarios, en el que ambos van a dar al mismo basural.

Mis mañanas son, en cualquier barrio, de una amplitud y nitidez que no recrean el estado del sueño, donde las cosas se mueven de lugar mientras se duerme y todo afuera se desvela, sino de una claridad del mundo a la altura de un milagro: ¿ Cómo es posible que esto siga rotando si los gemidos se escuchan desde el fondo de la tierra, si los lamentos trasladan animitas en cada rincón del mapa?

y vuelve la mañana a transcribirse en este cuaderno "Colón", recordando el encuentro de un día anterior que yace en la memoria. un encuentro con la magia perpleja de libros, en la visión única de comunión entre dos soledades. Ayer. antes de esta mañana.

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