conversan códigos y de problemas francamente humanos.: la abuela tiene escaras, el hijo tiene teletón al otro día y el jefe la va a retar de nuevo por eso, el marido anda en otra y con otra, no les alcanza el bono, se compró un plasma, se drogó el jueves, que la caña y los números no coinciden.
las bromas de doble sentido cobran un carácter tragicómico, las esposas son adorables en las fotos con marcos oxidados, los hijos en el descanso de pantalla son su vida.
" anda a comprarme una fanta y un superocho, guasho". la obesidad los defiende de cualquiera que quiera robarles el puesto.
esa es una oficina
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