Creo haber estado al filo de la muerte una ocasión en que me atropellaron, un automóvil que iba contra el tráfico. volé y caí al pavimento y luego vi de de reojo la otra rueda que venía. me levanté, limpié mi chaqueta y en seguida me senté en la vereda temblando y revisando si tenía heridas. nada. la muerte estaba en otra parte.
Sí he escrito sobre asesinatos, perfiles de criminales, cárceles y castigos, confesiones. he sentido fluir en la ficción fluir la tibia sangre y hacerse costra antes de que me encontraran sin salvación. he presenciado muertes "naturales". he visto películas agónicas, a hombres que se les anuncia la muerte inevitable y grilletes hacia el gas. imágenes plásticas de muertos con ojos abiertos a la nada, he leído a la Bombal desde su urna, hacer el resumen de su pobre vida.
y no saber de qué manera expiraré es angustiante, pensando o divagando otra vez sobre el fin, y es que el deseo de caer a la fuente de la eutanasia por no decir suicidio, es una muerte que programa otros pensamientos y es el castigo desde las religiones sobre los estadios que se cruzaran después de desatarte de angustias. en una de esas, afirman, caes a una peor que sería como una locura eterna sin derecho a terapia.
la muerte todo lo vuelve complejo. vivir bajo vencimiento es algo que por momentos apura o demora tus ideales, algún sueño.
el paraíso terrenal se convierte en una huella que luego leerá la historia. somos bibliotecas con historias de finales.
(hasta esta paloma que aterriza en mi mesa me parece un augurio de muerte. pobre. ella misma es un mal augurio estando viva. y dejo volar la superstición...)
la muerte y yo somos cercanas. nos cruzamos en las escaleras cada una con sus llaves y como vecinas indiferentes solo hacemos el gesto de dar paso una a la otra. ella siempre se inclina hacia la pared y a mi no me queda elección y termino mirando el espiral finito hasta el primer piso en el vértigo.
ella vive en algún piso contiguo y su único sonido es el de campanas cuando baila y el mio es alguna música para evitar ciertos silencios deslumbrantes. ciertos episodios que rozan la vida al desnudo o una leve alegría frente a la osadía de vivir.
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