Nunca el ciprés está en el mismo sitio.
Cambia de mausoleo emigrando
de muerte en muerte.
La cruz rompe el cielo.
No sé si es una señal o simple paisaje
que siempre contrasta con la paradoja.
Pero el ciprés se balancea
como si escuchara música
y el tiempo de temporales
ya pasó.
Ahora las palmeras son abanicos
de verano.
Cambia de mausoleo emigrando
de muerte en muerte.
La cruz rompe el cielo.
No sé si es una señal o simple paisaje
que siempre contrasta con la paradoja.
Pero el ciprés se balancea
como si escuchara música
y el tiempo de temporales
ya pasó.
Ahora las palmeras son abanicos
de verano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario