miércoles, 25 de enero de 2012

Wallace Stevens

V. 
Dice ella: "Sin embargo en la satisfacción aún siento
La falta de un deleite que jamás pereciese".
La muerte es madre de belleza; de ahí que sólo ella
Pueda hacer realizables nuestros sueños
y nuestros deseos, aunque nos esparza
Hojas de destrucción por los caminos,
El del negro dolor, los múltiples caminos
Donde tañía el triunfo sus metálicos sones
O el amor susurraba apenas de ternura,
Ella hace que el sauce tiemble al sol para aquellas muchachas
Que solían sentarse y, abandonadas, contemplar la hierba
Bajo sus pies. Induce a los muchachos
A amontonar las peras, las ciruelas maduras
Sobre una fuente descuidada. Las muchachas las prueban
y apasionadamente se dispersan sobre las hojas en desorden.

2 comentarios:

  1. El mirlo Stevens, mi favorito, junto a Robert Frost, Cristina Chain y algunas tonteritas de Yevtushenko y René Char.
    Suelo, además, encontrar buena poesía entre los narradores de Estados Unidos, también en Céline y en casi todos los japoneses. Y Gao, el imponente Gao Xingjian. Como sea, siempre se habla desde la ignorancia, y lo que alcanzamos a conocer son tan sólo unas pocas gotas de todo el rocío que humedece el mundo.

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